En Israel, un grupo de científicos de la Universidad Tel Aviv entre ellos el Profesor Shacham-Diamand, han desarrollado un chip hecho de plástico denominado lab-on-a-chip, cuyas medias son realmente microscópicas (un cuarto de pulgada cuadrada) y funciona más rápido y es más barato que los chips tradicionales de detección.
El chip lab-on-a-chip está conformado por una bacteria genéticamente modificada que detecta agentes nocivos en el agua, veneno, armas biológicas y todo tipo de eventos que sean biológicos; al suceder esto la pequeña bacteria se enciende y esto va a ser detectado valga la redundancia por pequeños detectores que van a informar sobre la sustancia química detectada. Además de eso este chip se puede ser de gran ayuda para investigar con células madre y hasta para el tratamiento contra el cáncer según lo comentado por sus creadores.
Actualmente se siguen desarrollando investigaciones utilizando bacterias genéticamente manipuladas, especialmente con una bacteria que pueda ayudar a identificar el cáncer de manera más rápida.
