Un equipo de investigadores japoneses, encabezados por el experto Wataru Sato de la Universidad de Kyoto y Naomi Matsuura, de la Universidad de Tokio, de Bienestar Social, publicaron un análisis comparativo de 24 adolescentes varones encarcelados en las cárceles del país, con un número similar de pares, pero que no tenían antecedentes de violencia. El objetivo final de la investigación era reconocer los estados emocionales que llevó a los delincuentes a sus actos, dijeron los científicos.

A cada uno de los participantes del estudio se le mostraron una serie de 48 imágenes, cada una de ellas representando una expresión facial. Todas las imágenes mostraban a sólo seis emociones básicas, y a los sujetos de la prueba se les pidió encajar cada una de las fotografías en su categoría correspondiente. Según los resultados del estudio, los adolescentes en el grupo de delincuentes eran mucho más propensos a interpretar mal las señales sociales y las expresiones faciales que sus otros compañeros. Su error más evidente fue ver ira en las fotos que muestran disgusto.
“El presente estudio proporciona la primera evidencia clara de que los delincuentes tienen un sesgo hacia la falta de reconocimiento de expresiones de disgusto de otros, como la ira,” sostuvo Sato, agregando que, en un entorno social, tal interpretación errónea aumenta los sentimientos de ira en el análisis de la expresión facial de la persona.
“En conjunto, los datos sugieren que los delincuentes podrían estar proyectando sus propias emociones exacerbadas enojando a los demás cuando se da una percepción negativa y errónea, pero no hostil, como la ira“, concluyó Sato.
VIA: alphagalileo