Un minúsculo grupo de científicos de salud mental creen en el cambio de los sentimientos homosexuales, lésbicos, bisexuales, de las personas a través de la estipulación de su comportamiento, aunque para un cuantioso número de investigadores, este procedimiento, puede afectar las conductas de los pacientes.
La métodos de cura se registra en la Universidad de College en Londres, donde especialistas, están proporcionando terapias sin contar con pruebas que certifiquen la investigación, situándose como consumidores de la falsedad científica. La noticia fue expuesta por una revista de energía mental (BMC), que concuerda con la propagación de una página web, donde las personas cuentan desde sus historias hasta la entrada al proceso, la evaluación y la transformación, añadiendo una cuestión desde hace mucho tiempo: ¿Por qué no existe un descenso en la desviación sexual de las personas?.
Según el Profesor Michael rey, no existen pruebas contundentes, eficientes y sobre todo fiables, para poder encaminar los sentimientos a un rumbo ciertamente natural, expresando su asombro por aquellos profesionales que siguen prestando sus servicios a estos actos.
Los Psiquiatras y terapeutas que prosiguen con estos tratamientos, explicaron el ¿Por qué? de las asistencias médicas que ofrecen, mencionando varios motivos, siendo uno de ellos el acto moral y religioso que toman sobre la homosexualidad, además de aclarar que los actos homosexuales producen muchos daños corporales, y es la fuente principal de contagios del VIH, por ultimo refieren que la ciudad de Londres es homófoba.
Sobre los comentarios vertidos por los profesionales, se pronuncio Derek Munn – Directivo legal de lucha para la igualdad de los derechos de gays y lesbianas- explotando la palabra: “desaprobada”, sobre la terapia, el cual carece de bases científicas y sociales, haciendo recordar que todas personas tienen los mismos derechos y que si desean ayudar lo harían orientando y apoyando a las personas a habituarse a su condición, logrando llenar sus vidas con autoestima, clarificando que esta situación es concedida por equivocación de la sociedad y no por el grupo de profesionales de salud mental.