Se acaba de dar con un simpático amiguete: es nada menos que Kojiro, y ha venido directo de los laboratorios de robótica de la propia Universidad de Tokio. Este robot cuenta con la singularidad de que pretende imitar en todo lo posible los músculos humanos y tiene un sistema de huesos artificiales, músculos y hasta tendones. Sus movimientos, desde luego, son lo más orgánico que se ha visto en mucho tiempo.
El robot dispone de una serie de motores que tiran de los cables, simulando el modo en la que músculos y los tendones se relacionan, teniendo una estructura de cerca de 100 músculos-tendones que están entrelazados, que le brinda un ángulo de 60 grados (el bueno de ASIMO tiene un ángulo de apenas 34 grados). Todo ello se encuentra desarrollando con la idea de fabricar un robot lo más próximo al ser humano que sea posible.
El gran inconveniente en este caso, es que movimiento y flexibilidad son todo un rompecabezas al momento de ser programados y el robot tiene toda una miríada de acelerómetros, de sensores y de motores que se debe comandar. No te vayas a perder el vídeo luego del salto.
Vía: EnGadget.es

